Resulta que cuando te sientas a pensar de la manera más profunda eres incapaz de sacar algo en conclusión porque se te llena la mente de paja absurda y sin sentido. Es cuando por una leve inspiración y te empiezas a ir por las ramas cuando llegas a los razonamientos mas increíbles de tu vida.
Lo más gracioso de todo, es poderlo compartir:
Sales a la calle, y (sin ñoñería alguna) miras a la luna: de noche, cielo despejado, y un reflejo realmente asombroso. Y te fijas en que esboza un rostro. De ese rostro recuerdas quienes son capaces de hacer brillar su cara con una sonrisa, con una mirada, sin necesidad de nada que les tape, ninguna nube, ninguna máscara.
(...jason mraz sigue sonando...)
Sigues en la calle, te cruzas a la gente, sientes que cada uno va a su ritmo.. y ya si entras en el metro, si te detienes a observar en el vagón, experimentas una situación de lo más gratificante:
Lo único que tienes que hacer es echar un vistazo alrededor y empezara experimentar: ves a la chica que sonríe efusivamente porque ha recibido un mensaje que le ha alegrado el día, o la madre que lleva al niño encima de las piernas, el niño que no para de comentarlo todo! de soñar despierto! de conocer! de experimentar! Luego está la pareja que no para de despertar pasiones en quienes les rodean.. y luego.. jejejeje, está la vieja con la que cruzas la mirada, y ves que hace lo mismo, y lo cuchichea todo a la que tiene al lado!
Es preferible en fijarse en los detalles bonitos del día (que hay una infinidad de ellos), porque son los que al final tiñen tu jornada de colores.
Y si, tengo un sueño ;)
